
Trucos naturales para una piel radiante
Consejos naturales para una piel radiante
La sal gruesa no solo sirve para sazonar nuestros platos. Rica en minerales, también se utiliza por sus propiedades exfoliantes, purificantes y tonificantes en el cuidado de la piel y el cabello. Descubre cómo incorporarla a tu rutina: desde un exfoliante corporal hasta un spray para conseguir ondas de playa. Unas ideas sencillas para cuidarte de la cabeza a los pies.
Exfoliante corporal
La sal gruesa ayuda a retirar las células muertas y deja la piel más suave.
Receta:
Mezcla 1/2 taza de sal gruesa con 1/4 de taza de aceite de oliva o de coco.
Añade unas gotas de aceite esencial de lavanda o limón para darle aroma.
Aplícala sobre la piel húmeda con movimientos circulares, especialmente en codos, rodillas y talones.
Aclara con agua tibia y seca la piel con suaves toques.
Baño con sal
Un baño con sal gruesa puede resultar relajante y ayudar a aliviar la tensión muscular.
Receta:
Añade de 1 a 2 tazas de sal gruesa al agua caliente de la bañera.
Sumérgete durante 20 a 30 minutos.
Si quieres, añade bicarbonato o aceites esenciales para completar el baño.
Cuidado de los pies
La sal gruesa también puede ayudar a suavizar las durezas y refrescar los pies.
Receta:
Llena un barreño con agua tibia y añade 1/2 taza de sal gruesa.
Deja los pies en remojo de 15 a 20 minutos.
Después, frota suavemente los talones con una piedra pómez para retirar la piel muerta.
Termina aplicando una crema hidratante.
Mascarilla facial purificante
La sal gruesa también se utiliza para limpiar la piel del rostro, sobre todo cuando es grasa o tiene imperfecciones.
Receta:
Mezcla 1 cucharadita de sal gruesa con 2 cucharadas de miel.
Aplica sobre el rostro evitando el contorno de los ojos.
Deja actuar 10 minutos y aclara con agua tibia.
La mezcla ayuda a limpiar los poros y a controlar el exceso de sebo.
Spray texturizante para el cabello
Prepara un spray casero con sal gruesa para conseguir ondas con aspecto de playa.
Receta:
Disuelve 1 cucharada de sal gruesa en una taza de agua tibia.
Añade 1 cucharadita de aceite de coco o aloe vera para hidratar.
Pasa la mezcla a un pulverizador y aplícala sobre el cabello húmedo.
Aprieta suavemente los mechones con las manos para formar ondas y deja secar al aire.

